Escape

Salí del trabajo mirando el cielo aún amaneciendo, caminé a casa intentando no parpadear demasiado por temor a quedarme dormida. Ignorando algunos semáforos peatonales pensando en lo exhausta que me encontraba esa mañana, mientras mis entrañas se revoloteaban por la aventura logré llegar a casa.

Destino: San Miguel de Allende.

Si viajan desde León, debo advertir que el viaje dura más de 2 horas, el primero se va a las 7am, el último camión abandona la magia a las 7pm ($207.oo – $220.00).

Para conocer a alguien, viaja con ellos, decía Mark Twain. Es hilarante desquiciar a tu compañero de viaje con defectos de los cuales eres consciente y haz trabajado en ellos pero regresan cuando te sientes cómoda.

Debíamos salir a medio día, pero llegué tarde. Abordamos el camión de la 1:40pm aún con el contratiempo de extraviar un par de veces mi celular y recuperarlo porque aún no se me acaba la suerte.

 SMA241.jpg

Ambos con las reliquias de la muerte colgando en nuestros cuellos, comenzamos nuestro recorrido, quien tenía el sentido de ubicación más desarrollado guiaba, hasta encontrarnos con un Chef que disfrutaba de su día libre en las nubes.

Devoramos unas tortas en el mercado, yo no pude terminar la mía porque era gigante y entramos a una cantina llamada “El Tenampa” que se encontraba decorada justamente como imaginas uno de esos míticos lugares debe lucir. Es curioso como esas pequeñas puertas encerraban un ambiente tan cordial que me dió la impresión que todos se conocían de años aunque sospechaba que algunos eran turistas.

En San Miguel de Allende, las personas siempre te orientan con una sonrisa y con la sinceridad de “Sí está lejos, pero puedes tomar un camión en la siguiente esquina” como recomendación útil, esos rechinantes colectivos cobran $5.00 por ahorrarte el dolor muscular del día siguiente si como yo, tienes pobre condición física y estás exhausta.

Los miradores resultan lugares geniales para descansar y entre suspiros apreciar la vista, y ese pueblo en específico es uno en el que tienes que recorrer cada rincón porque encuentras lugares como Camino Silvestre que venden bebederos para colibries, joyería y artesanías que vuelven a robarte el aliento.

El regreso a la realidad siempre tiene un sabor agridulce, pero puedes ignorar lo primero fingiendo dormir para que compañero te haga piojito.

2 Comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s